La vida es muy corta para no ser felices juntos…

Llevo meses queriendo expresarlo. Meses viendo en qué caja queda mejor. A veces le queda grande y muchas veces nos desborda el sentimiento. Lo pienso y digo: el punto es poder gritarlo y que en esa libertad decidas quedarte. Porque se que quieres, porque ya es más de un año que lo deseas; y en algún punto medio, lo empecé a desear también.

Pareces una buena idea, y aunque el miedo lleva la delantera, cuando estamos juntos me vuelves a hacer sentir eso: pareces una buena idea. Apuesto por ti; y quiero intentarlo y seguirlo intentando porque funcionamos…sí, funcionamos.

No quiero tener algo tan frágil que cualquiera pueda quebrantar mi deseo de ti, de nosotros. Quiero que lo construyamos y eso mantenerlo a salvo, vivo… en nuestro tiempo y a nuestro paso. Quiero encontrar ese lugar donde las ganas sean mutuas y en donde se anulen las dudas. Quiero vivir nuestro momento.

Definitivamente necesitaba esto en mi vida; te necesitaba en mi vida. Querer a alguien. Y qué bueno que es a ti; justo a ti. Porque te quiero bien, porque de corazón a corazón, solo regreso lo que me das.

Qué te digo. Espero cada fin de semana para verte porque de verdad que qué divertido es quererte.

2018: la montaña rusa…

Sí señor. Éste p*nche año amerita una reflexión bien densa, así que les voy a contar lo que me dejó (porque deja mucho) el 2018:

  • Me deja siendo una persona más humana… llena de errores, de caídas, de abrirme, de conocer, de asimilar mi propia vulnerabilidad. Y como dice Brené Brown:  “Ser dueño de nuestra historia puede ser difícil, pero no tan difícil como pasar nuestras vidas huyendo de ella. Abrazar nuestras vulnerabilidades es arriesgado, pero no tan peligroso como renunciar al amor, la pertenencia y la alegría, las experiencias que nos hacen los más vulnerables. Solo cuando seamos lo suficientemente valientes para explorar la oscuridad, descubriremos el poder infinito de nuestra luz.” Así que amigos, conecten…somos seres dignos de amor y pertenencia.
  • Me puso a prueba y me enseñó los alcances de la perseverancia; porque aunque parezca que todo está terminado, siempre hay un mil formas de dar un mejor resultado.
  • Reafirmé que no hay nada mejor que la familia y los amigos; viejos…nuevos…eternos, realmente estoy rodeada de las mejores personas.
  • Aprendí que cuando dejas de correr cosas maravillosas pueden pasar, aunque a veces no tienen el final que uno espera.
  • Aprendí a apostar por mi. A creer en lo que soy capaz de lograr y confiar en que, si bien no tengo las respuestas de muuuuchas cosas, ese sentimiento y emoción por aprender, es una constante en mi vida.
  • Reafirmé que la vida te lleva lejos cuando eres bondadoso, amoroso y honesto.

Amen y déjense amar. Atrévanse y recuerden que no todo sale a la primera. Salgan y atrévanse a sentir, porque es chingón. Conozcan. Conecten.

Este año sin duda fue una montaña rusa de emociones y de momentos; pero esto significa, con más razón, que ha valido la pena. Así que, no se que carajos venga en el 2019 pero lo hecho hecho está y lo que bien se aprende nunca se olvida. Insh’Allah que tengan un buen año y les deseo que si está lleno de madrazos, como el 2018, sepan como salir vivos.

Much love.

Perdón

Me encantaría poder decirte: perdón. Perdón por no haberme puesto feliz en su momento pero que ahora me da felicidad ver que estás en todo lo que un día soñaste, que estás con quién te hace feliz. Perdón por haber sido tan egoísta, tan ciega y ver sólo mi dolor. Perdón por no haberme dado cuenta que tú también perdiste; que perdiste a una amiga incondicional. Y perdón que ésta disculpa llegue casi tres años tarde.

Estás donde necesitas estar… sólo respira.

No bastó el temblor del 19/S para moverme el mundo. No otra vez. No, no, no. ¿Cómo es que, nuevamente, estoy en éste maldito hospital? Es una pesadilla. 

Martes 19: me levanto a las 6 a.m. para irme con mi mejor amiga a la Universidad y aprovechar el día para hacer un poco de ejercicio. La motivación estaba ahí. Me encontraba desde temprano con la mente en seguir mi dieta y llevar una vida equilibrada. Dan la 1:00 p.m. y mi mundo, literal, se sacudió por completo. Llamo a casa para preguntar que todos estuvieran bien. Todos estaban bien. Excepto que…mi mamá no se pudo levantar de su cama. La debilidad era tal que no hubo fuerza sobrehumana que la levantara.

Miércoles 20: caos capitalino, esperanza humana y la voluntad de miles por ayudar. Ayudar a aquellos que se habían quedado sin casa, sin comida; se quedaron.

Jueves 21:  mi madre, que lleva meses sin querer comer bien, se queja de dolores. Un pan y una rebanada de jamón son su alimento del día. La frustración me invadió por completo en ese momento. ¿Cómo es que yo queriendo ayudar a los miles de damnificados es que NO puedo ayudar a mi propia madre? La veo y la veo en huesos. Amarilla. A penas se le siente el pulso mientras se niega a abrir los ojos. BASTA. Es necesario internarla.

Viernes 22: ¿Es neta estoy en el cuarto 6203? Maldita torre. Malditos pasillos. Quiero ayudar. ¿Cómo? ¿Será que estoy fatalizando todo y mi madre está más enferma de lo que logro asimilar? ¿Qué tanto es su depresión y qué tanto es la enfermedad física? ¿QUÉ?

Sábado, Domingo, Lunes: Ni se atrevan a juzgarnos; a decirnos que no la hemos cuidado.

Martes 26: Estaré todo el día aquí así que más vale que haga las paces conmigo y con mi madre. Evadir suena como una solución; es más, ni me quejo que un día más comeré en la cafetería gourmet del Hospital. Hago migas con la chica del café.

Miércoles 27: veinte mil diagnósticos después y dan de alta a mi mamá. Deciden que lo mejor es que se vaya con mi hermano porque ahí estará más activa y más animada. Habrá alguien que la cuide de que se tome sus medicamentos.

Me duele. Me duele pensar que tal vez no he estado ahí para ella; tal vez no del todo o tal vez de la forma que ella necesitaba. Se que ella es su principal motor para salir adelante pero no puedo evitar entrar en conflicto. Olvido respirar, olvido comer bien… No me dejo arrastrar por esto y mi “fuerza” se vuelve una barrera que me evita estar consciente de mi alrededor. Estoy y no estoy. Puede que estés hablando conmigo pero realmente no te estoy escuchando. No hay diagnóstico y me vuelvo a comer la incertidumbre. Pienso en que no estoy siguiendo mi dieta y en que voy a engordar pero eso no importa porque NO ESTOY PRESENTE. Un día más, otro día más… Juro que este es mi último cheat day. Me miento, me miento y le miento a mi gente. Sigo sin estar presente. No estoy al cien conmigo, ni al cien en la escuela y mucho menos con mi mamá. Me vuelvo a comer la incertidumbre y la culpa. Ya hasta me como las uñas y no se como detener este sentimiento de estar y no estar; de querer hacer y no hacer, realmente, nada.  STOP. Te estás poniendo el pie. Eres importante; no te autodestruyas. Respira. Empieza de nuevo. Ámate. Pide ayuda. Repítete que todo saldrá bien.

#CrónicaDeUnasSemanasDeAnsiedad

“Choose, everyday, to forgive yourself. You are human, flawed, and most of all worthy of love.”

 

Y sin embargo, me amaste.

Simplemente así, regresas a mi al ritmo de las olas. En la punta de los dedos siento el frío del mar y cuando ya no me toca el agua, vuelvo a sentirme feliz.
“Nunca más. Ni una lágrima más” -eso- siempre nos decimos para darle vuelta a la hoja; para demostrar que, en efecto, ya lo superamos del todo. ¿Por qué nos aferramos a que no llorar es el equivalente a superar? No comparto esta idea; es más, les puedo decir que cada una de las lagrimas que he derramado -a destiempo-, me han servido para sanar.
Puedo hablar de ti sin que me duelas. Puedo soportar que la que era nuestra canción ahora sea suya. Sí, ya puedo escuchar esa banda de rock sin odiarte. Es más, puedo pensar en ti y en qué estarás haciendo sin realmente extrañarte.
Puedo, puedo, puedo… PERO… lloro. Sí, lloro. Y es que, ¿cómo no llorar? Pensaba que ya había borrado todas nuestras conversaciones hasta que recordé todas las veces que me decías: “Just because we can’t be together, doesn’t mean I won’t love you.”  Ahí está. Nítido.
Una y otra vez, una y otra vez esa frase daba vueltas en mi cabeza. JUST BECAUSE WE CAN’T BE TOGETHER, DOESN’T MEAN I WON’T LOVE YOU.
CLARO. Él puso un límite porque siempre supo que a lo más que más aspirábamos era a compartir en la distancia y eso, aunque a mi me bastara para amarlo cien años, no era suficiente para él.
Hoy doy un paso más a entender el final de una historia tan especial: sabías que no podíamos estar juntos y aún así, me amaste. Al final, decidiste ver tu realidad y tomarla; y eso, contrario a molestarme, me deja la lección de que hay que tomar lo que es real.
Así que sí, lloro; porque me amaste, porque decidiste y porque estuviste en mi vida.
And time, is taking its sweet time erasing you

No strings attached.

Si eres un gran creyente en el amor y los cuentos de hadas, o si te gusta la idea de rescatar a alguien o ser románticamente rescatado por alguien, entonces deja de leer. Si eres es el tipo de persona que no está emocionalmente disponible para una relación seria, quieres permanecer soltero(a) y evitar compromisos por un tiempo; entonces bienvenido(a), toma asiento y disfruta.

A mis cortos veintiún años (casi veintidós) estaba aferrada a que una máxima en mi vida era encontrar el amor. Estuve limitada varios años por esa idealización de un romance y por los estereotipos que dicta la sociedad… hasta que me rompieron el corazón (me lo rompí yo también: responsabilidad compartida) y me quedé con poco (o eso pensaba). Así que, como contexto, he pasado de estar enamoradísima a desolada; de no tener rumbo alguno a… Bueno, sigo encontrándome. Llegué a Europa con el corazón pegado en pedacitos y con la simple mentalidad de: NO COMPLICARME.  Con esto en mente, les platicaré la historia de cómo conocí a Víctor. No es cierto, pero les contaré mi experiencia de vivir una relación “no strings attached“.

Víctor sí es importante, ja. Lo conocí a finales de agosto, un miércoles, en el bar más latino de todo Lyon. Era la primera vez que salía, en la ciudad que sería mi casa por cinco meses;  y para mi suerte fui con dos mexicanas súper divertidas y un catalán bastante alegre (mis mejores amigos de aquí). En fin, lo único importante de ésta noche es que sepan que sí, terminé en casa de Víctor; así como empieza Grey’s Anatomy (la one night stand de Meredith y Derek). Me desperté al día siguiente y pensé: esto es de una noche. Me pidió mi número y para empezar, jamás pensé que me volvería a buscar; y mucho menos esperé que terminaríamos viéndonos tres meses seguidos.

Desde un principio aclaramos que ni él estaba disponible emocionalmente, ni yo lo estaba. Chingón, los dos podríamos tener lo mejor de una relación pero sin etiquetas y compromisos; las caricias, los besos, los abrazos y lo mejor: buen sexo. La verdad que, para ser una persona que de chiquita era fan de La Bella y la Bestia y que siempre buscó tener algo como Lilly y Marshall Monica Geller y Chandler Bing, me súper aventuré al aceptar tener una relación sin formalidades; pero lo hice porque en ese momento era lo que quería y fue toda una experiencia.

Sin ir mucho a detalle, él es más grande que yo por MUCHOS años, entonces se imaginarán su experiencia… así que lo que les puedo decir es que maduré en aspectos personales y que aprendí mucho, MUCHO, de mi sexualidad y de, bueno, el sexo en sí. En fin, los primeros encuentros eran buenos, pero conforme pasaron los meses, todo fue mejorando. La situación se empezó a volver más y más apasionante cada vez que nos veíamos porque sabíamos que era lo que nos gustaba y que no. Por esa parte, estuvo increíble y es lo que me llevaré; y si este es el tipo de experiencia que buscan en su vida, les recomiendo que se avienten, porque aunque las (los) tachen de “putas”, no tiene nada de malo explorar tu sexualidad con alguien que NO es tu pareja.

Jamás me interesó Víctor por su mentalidad o su madurez; todo lo contrario, era un hombre que no me enamoraba en lo absoluto y me empecé a fastidiar porque a toda costa quería convertir nuestra diversión en algo romántico. Por más que él dijo que no quería una relación formal de esto, sus acciones empezaron a demostrar lo contrario. Se empezó a volver un encuentro de cada lunes, que me preparara comida en su casa, ir a cenar, ir al súper, irme de viaje y tener mensajes de lo mucho que me extrañaba, escuchar sus gustos y sus dolores, conocer más y más de él; y no me mal entiendan, todo esto y el conocer a una persona en ese plan es de lo más padre, pero esto puede llevarte a la costumbre, y con la costumbre te involucras, y cuando te involucras creas ataduras, y las ataduras: son complicadas (justo lo que no buscaba).

Les he hablado mucho de él, pero… ¿qué quería yo de todo esto? No lo había mencionado porque dentro de la rutina por poco pierdo piso; pero, un buen día, me di cuenta que ya no me llenaba tener sexo sólo por tenerlo, que ya no quería dedicar parte de mi energía a eso y que exprimí esa experiencia al máximo. Así que, huí. Huí del hombre que (con todo y que es una buena persona y en ningún momento me trató mal) no me enamoraba. Me di cuenta de que estuvo buena y divertida mi etapa del meaningless sex, pero que no iba conmigo (ni con mi esencia) seguir haciendo algo meaningless. 

Llegué a la conclusión de que este tipo de relaciones valen la pena por la experiencia (y puede que sea JUSTO lo que necesitas en tu vida) pero pueden tornarse en complicadas y sin sentido. Estos meses me ayudaron a encontrar un punto medio entre mi idealización y mi valemadrismo. Ahora se que quiero encontrarme a esa persona que me encante tanto físicamente como mentalmente y se que no será lo más fácil, pero es POSIBLE.

Si eres es el tipo de persona que no está emocionalmente disponible para una relación seria, quieres permanecer soltero(a) y evitar compromisos por un tiempo, ahí te va un consejo: HAZLO, es padrísimo siempre y cuando tengas claro que NADA sale de una relación de no strings attached. En cambio, si eres la típica persona romántica pero te sientes desamparada: No te preocupes ¡Permítete soñar en grande sin abrumarte! Y si eres una persona que te identificas con mi ni tan tan, ni muy muy ahí te va: no te desgastes tratando de construir Roma en un día; ten una meta más inteligente, simplifica y prioriza.

“Good things come to those who wait”…NAAAAH… Las cosas buenas pasan cuando aprendes a verlas como experiencias y le sacas lo mejor. No se trata de buscar, sino de tomar la oportunidad y darle un sentido. Así que: ¡atrévete y vive!

 

 

Reconstruyendo una ciudad sobre las ruinas de una batalla perdida (¿?)

DSC_0582.JPG

El primer día que llegué me preguntaron: ¿si las cosas se hubieran dado diferente entre ustedes, con todo y todo, en un futuro volverías a él? Me enojé y entonces todo en esa ciudad me sabía a ti. Las lagrimas desbordaron mis ojos y mojaron mis cachetes; y mi voz interna maldecía una y otra vez todo aquello que me llegaste a decir y lo bien que me hacías sentir.

Esa ciudad está repleta de él y lo sentía cabrón; en cada uno de los nervios que componen al cuerpo humano.  Después de unas sangrías se me quitó ese sentimiento; y cada vez que me acordaba no era en afán de extrañar. No se sentía mal ni nostálgico, sino que simplemente era un hecho de que, en efecto, hubo historia en las calles de Barcelona. Los callejones contenían tantos hechos históricos sin tonos melancólicos.

El ‘último día’ me quede una hora viendo al mar y pensé:  está cabrón… Que jamás podré borrar lo que fue. Que esa playa estaba ahí pero ya no se sentía igual; esa arena y ese mar ya no eran ‘nuestros’. Yo ya no era de él, y para él yo no existía en esa playa. En ese lugar donde existimos juntos y donde se hizo historia, se convirtió en un espacio más para coexistir.

Unos minutos después me di cuenta de que Barcelona no es de él y que era momento de tomarse la libertad de transformar esa ciudad en un baúl de recuerdos y de quitarle las etiquetas. Barcelona es de los momentos que yo tenga ahí y de los recuerdos que tengo de ese lugar cada vez que he ido (que afortunadamente han sido muchos y de todos los colores).

Hoy, ya no se siente la carga. Estoy bien con lo que fue y de lo que es ahora… (hasta estoy Arjoneando). Al final los dos estamos donde debemos (felizmente coexistiendo); Y eso no le quita lo que fue pero ya tampoco atormenta lo que puede ser de los lugares que significaron tanto para nosotros.

 

coexistencia para la supervivencia